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Por Iván Hitar
Son numerosas las psicofonías que me llegan al correo electrónico, o me entregan en mano varios amigos e investigadores dentro del campo de la psicofonía.
Siempre me suelen decir: "Mira, Iván, haber si entiendes lo que dice". Con tremenda curiosidad, la misma con la que trato cualquier psicofonía, la escucho en mi HI-FI esperando escuchar una psicofonía, pero donde me indica mi compañero que se escucha "algo", únicamente percibo un ínfimo soplido o golpe, eso en el mejor de los casos, ya que me han "enseñado" muchas en las que únicamente se escucha el ruido de fondo de la propia cinta magnética...
Con esto, lo que quiero decir, es que no se pueden escuchar voces, cantos o susurros donde simplemente no los hay. Mucha gente piensa que si nos vamos al cementerio o a la casa abandonada de turno a realizar psicofonías, "por narices" nos tienen que salir. No es cierto. Las mejores psicofonías que he obtenido, siempre han sido en mi laboratorio, realizando pruebas, probando grabadoras, micrófonos, etc. O simplemente realizando una sesión psicofónica en el silencio y la paz de la madrugada en mi casa.
Un buen amigo, el cual comienza ahora a investigar dentro del campo de la psicofonía, se armó de valor, y, grabadora en mano, se introdujo en cierta casa famosa por estos parajes, debido a sus mil y una historias sobre aparecidos, sesiones Ouija, algún que otro ritual extraño, etc. Bien, ésta persona se introdujo en la gigantesca casa, a altas horas de la madrugada en compañía de varias personas. Subió a la planta superior, con una linterna en la mano puso la grabadora encima de una vieja y destartalada mesa y apretó simultáneamente los botones REC y PLAY. Pasados unos minutos, paró el avance de la cinta y realizó unas cuantas pruebas más, tal y como yo le indiqué.
Estuvieron allí un par de horas y volvieron a casa. A la mañana siguiente, el muchacho, en su casa, procedió a escuchar las grabaciones que tanto miedo le habían hecho pasar la noche de antes. Ante la inexperiencia por parte de ésta persona a la hora de escuchar psicofonías, decidió acudir a mi laboratorio por la tarde para ver si entre los dos tuviéramos la oportunidad de identificar "algo" en las grabaciones.
Nos metimos en mi laboratorio, cinta en mano y la introduje en la pletina, con un alto volumen y los dos en el más absoluto de los silencios, nos concentramos y relajamos. La primera grabación, de unos 3 minutos de duración, transcurrió con completa normalidad, las palabras de mi amigo presentando la grabación, después silencio y el típico sonido de fondo al realizar grabaciones en soporte magnético. Llegamos a la segunda grabación, ésta registrada en otro lugar de la casa. Lo mismo de antes, la presentación de mi amigo y el "soplido" de fondo. Al transcurrir aproximadamente unos 45 segundos, mi amigo me miró fijamente y pronunció un: "¡¡ Para ahí !! "que hizo que me levantara de mi sillón varios centímetros. Instintiva y mecánicamente, apreté el botón de PAUSE del equipo HI-FI, preguntándole extrañado cual era el motivo de dicho susto. ¿No lo has escuchado?, me preguntó y sorprendido le contesté "... No ...".
Me hizo rebobinar varias veces diciendo ¿No has escuchado el "hola"?, negando con la cabeza, poniéndome los auriculares y ecualizando la reproducción intenté escuchar ese famoso "Hola"... pero únicamente escuchaba el característico sonido de fondo... absolutamente nada más...
Mi amigo, no contento con mi negativa, me hizo digitalizarla y tratarla con el ordenador, tarea de la que no soy solidario, debido a la gran pérdida en cuanto a la calidad de la grabación.
Después de pasarme un buen rato filtrando y limpiando la grabación, me fue prácticamente imposible escuchar nada, y mucho menos escuchar un "Hola". Si es cierto que se escuchaba un golpe, pero, de ahí a identificar dicho golpe como una palabra, hay un abismo...
Él seguía insistiendo en que escuchaba una voz, cuando en realidad no se escuchaba nada, únicamente un lejanísimo golpe, cosa absolutamente normal y en absoluto extraña si tenemos en cuenta que la casa, como he dicho antes, es de unas dimensiones extraordinarias, sumamente antigua y en un estado de conservación lamentable, y es lógico que las viejas vigas de madera crujan con el cambio de temperatura o incluso que algún pequeño animal estuviera merodeando por la zona...
Esta historia es uno de tantos ejemplos de escuchar algo donde no lo hay, o mejor dicho, escuchar algo normal y asimilarlo con fenómenos paranormales. Yo mismo he grabado psicofonías en las que no se escucha nada o se escucha algo a un nivel sumamente bajo. Personalmente no las considero psicofonías, sobretodo si tenemos una grabadora o micrófono muy sensibles, ya que cualquier pequeño sonido que pase desapercibido ante nuestros oídos, puede quedar registrado en la cinta. Otro cantar sería que en la cinta quedara registrado un sonido, extenso en el tiempo y a un nivel considerable y en el momento de la grabación no se hubiera escuchado, como es el caso de las mimofonías (sonidos de objetos o animales que no existen).
Es difícil conseguir buenas psicofonías y por eso mismo, no debemos dejarnos llevar por el ansia de registrarlas. De donde no hay no se puede sacar y sólo la experiencia nos dirá cuando debemos de "olvidarnos" de una psicofonía y cuando no.
VOCES IMPOSIBLES - Psicofonías
(C) Iván Hitar 2008