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Por Rosalía Padrón
Es la escritora puntillística – esotérica del S. XIX que más ha influido en el
cambio de pensamiento de la sociedad de finales del milenio.
Cada uno de los apartados que trata tanto en “Isis sin velo” como en la “Doctrina Secreta” son - estemos de acuerdo o no con ellos - , como gotas de rocío en la primavera de un nuevo amanecer, teniendo en cuenta que realiza su obra en plena época victoriana, en el que considera lo importante es romper esquemas, sacudirnos de dogmas arbitrarios e impuestos en los que la negación o la duda significa un aislamiento del resto del pensamiento “recto y obligatorio”, y adentrarnos libremente en nuevas vías de conocimiento en las que cada ser humano puede penetrar libremente y crearlo “a su imagen y semejanza”.
Si en algo se diferencia Blavatsky del resto de los esotéricos, es en su coraje al adentrarse en terrenos que la Ciencia y la Filosofía tenían acotados. Ésta mujer se atrevió a demostrarles que la ciencia estaba regida por seres humanos con sus creencias personales influyendo y dirigiendo las ramas del saber.
Sacudió el coto científico y ese fue su mayor “error” y por ende era mujer. ¡Mujer tenía que ser...! ... aún esa frase tantas veces pronunciada parece percibirse en cada rincón de la civilización moderna de occidente; se atrevió a demostrar que debíamos contemplar las enseñanzas de oriente, recuperar los vedas por tantos siglos olvidados y cubiertos del polvo de la ignorancia y aprender de ellos.
De la misma forma que el sol sale cada día por el Este, así cada nueva Era, va precedida por una perla que desplegará todo su esplendor si es apreciada, marcará la pauta a seguir en el devenir de cada nueva humanidad. Cada día cósmico está iluminado por luz que desprende esa perla de sabiduría conservada en Oriente.
La vida de H. P. Blavatsky está rodeada, durante un periodo de su existencia, por una bruma tan espesa como la de todos los personajes que han marcado un hito en el devenir humano.
En numerosos comentarios sobre su obra, se vierte un ataque frontal a su personalidad, tachándola de farandulera , superficial y con una vida amorosa un tanto agitada que suspiraba por un recorrer sin tino un planeta que se le antojaba harto pequeño, embaucadora y duendera que se valía constantemente de prácticas mágicas de las más baja ralea. Esos comentaristas no han leído su obra y repito, podemos o no estar de acuerdo con sus deducciones o afirmaciones rotundas en temas científicos, filosóficos y teológicos. Si lo hubiesen hecho y valorasen el esfuerzo y tiempo que suponen en una vida de realización , esa erudición de la que hace gala a lo largo de sus obras: “Isis sin velo” y “Doctrina Secreta”, sus conclusiones serían bien diferentes.
Esas críticas contra una personalidad que se atrevió a exponer y demostrar, valiéndose de los libros sagrados, que el hombre es simplemente una chispa del Ain, un grano de arena en la gran playa de la creación, tiene su razón de ser en la estrechez de miras de una parte de la sociedad gobernada y manipulada por unos estamentos religiosos con un poder que hoy, continúan, afortunadamente en remisión, pero sin el poder que detentaban hace un siglo. El conocimiento de la quinta raza raíz a la que nos acercó Blavatsky está llegando a su aceleración y mediante la solidificación de la materialidad, según el lenguaje de René Guenón, a sus finales manifestaciones para dar paso a la VI raza, en la que el hombre utilizará sus sentidos más etéreos para no sólo comunicarse mejor con sus semejantes, sino para acercarse a la naturaleza, a la creación con mayor comprensión y humildad.
La disertación Blavatskiana sobre el predominio del poder por parte de la quinta raza raíz en ésta etapa de la humanidad encontraron sus críticos del siglo XX las bases del nazismo moderno. Nada más lejos de la realidad, pues en palabras de Blavatsky y respecto a la Svástica afirma: «...el “martillo de la creación” con sus cuatro brazos vueltos en ángulos rectos, se refiere al continuo movimiento y evolución del cosmos invisibles de las fuerzas... no es demasiado decir que el simbolísmo compuesto de este signo universal de los más sugestivos, contiene la clave de los siete grandes misterios del cosmos. Nacido de los conceptos místicos de los primitivos Arios, y colocado por ellos mismos en el vestíbulo mismo de la eternidad...»
Blavatsky continúa disertando sobre la Svástica y respecto a los alemanes y este símbolo afirma: «sólo podría presentarse bajo esta imagen las ideas brutales de los materialistas alemanes, peores que los cuales no hay ninguno» (Doctrina Secreta, tomo III, página 164)
Por otra
parte los críticos no desean percatarse de que un libro sagrado como la Biblia
es tomado como base por
creencias
muy dispares y utilizado, más bien manoseado, por todo tipo de sectas para
fundamentar en él sus prácticas y creencias disparatadas y falaces.
Contemplando la influencia de su obra, observamos que sus escritos despertaron el interés de personajes que a caballo entre el siglo XIX y XX bebieron de sus fuentes y que luego cada uno tomó su camino en diversas direcciones. Rudolf Steiner, Anni Besant, Alice A. Bailey son claros ejemplos de una labor bien realizada.
En el conjunto de la obra de Blavatsky no he encontrado otra finalidad que despertar al ser humano de la esclavitud mental, simplemente trató de traernos la libertad al enfrentarnos a veces de forma tajante con otra visión tanto de la ciencia como de la religión, de forma que cada lector se ve sacudido al encontrarse que los cimientos que creía tan sólidos no lo son tanto. Y así lo afirmó en “La Doctrina Secreta”, tomo IV, página 594: «... Pero nuestras explicaciones no son en modo alguno completas, ni tampoco pretenden presentar el texto todo, o haber sido leídas con la ayuda de más de tres o cuatro claves del manojo de siete de la interpretación esotérica; y aún esto sólo se ha cumplido en parte. La tarea es demasiado gigantesca para emprenderla cualquier persona, y mucho más para llevarla a efecto. Nuestro principal objeto ha sido tan sólo preparar el terreno. Esto, esperamos haberlo conseguido, «...Se han principiado a derribar, arrancándolos de raíz, los árboles mortíferos upas de la superstición, del prejuicio y de la vanidosa ignorancia, de modo que estos volúmenes formen para el estudiante un preludio a propósito para otras palabras».
O como apunta en el prefacio de “Isis sin velo” (tomo I): «...no será extraño que los sectarios arremetan contra nosotros.. Algunos criticarán honradamente; los más con hipocresía; pero nosotros dirigimos la vista al porvenir... y, al considerar la acerba oposición que de darnos en rostro, creemos que el mejor mote para nuestro escudo, al entrar en el palenque, es la frase del Gladiador romano: ¡Ave César! Morituri te salutant».
Descartes planteó el poder de la duda, Blavatsky lo demostró.
El tiempo le ha dado la razón, los planteamientos científicos del Siglo XIX han quedado obsoletos, cada década se niegan afirmaciones dadas como irrevocables en la anterior.
Entre sus páginas se encuentran errores según la óptica presente. Habrá que revisarlas dentro de 50 años, pero si algo de está claro es que Blavatsky no deja indiferente a nadie que lea sus obras, y bien podría aplicarse a ella al final de su vida, como hizo Gurdjieff, la frase: “Os dejo metidos en un buen lío” o como dijo Haliburton: “Oíd sólo una parte y permanecéis en la oscuridad; oíd a las dos partes, y todo se aclarará”
Espíritu inquieto y pluma sin trabas osó adentrarse en todos los campos del saber, atacó de forma feroz a la ciencia con argumentos: «La ciencia repudia hoy muchas cosas que mañana se verá en la precisión de aceptar. Poco menos de un siglo ha transcurrido desde que en instituto de Francia negara posibilidad científica a los experimentos científicos de Franklin, y apenas hay hoy edificio de importancia sin su correspondiente pararrayos. Los modernos científicos, gracias a su pertinaz escepticismo, escupen muchas veces al cielo y así les cae la saliva en la cara».
Lógicamente este tipo de comentarios despertaba todo tipo de resquemores.
La obra de Blavatsky se ve salpicada constantemente por respuestas y comentarios a ensayos, libros o artículos de todo tipo, desde Los Vedas a los contemporáneos, como una persona es capaz de tener tiempo para una obra tan extensiva es y seguirá siendo un misterio.
BIOGRAFÍA
Nació Helena Petrovna Blavatsky en Ekateisrosly el 30 de julio de 1.831, esfera de influencia del signo del león y su personalidad respondió a sus características plenamente.
Su padre pertenecía al Ejército ruso en grado de Coronel y su madre pertenecía a la Aristocracia rusa. BLAVATSKY era nieta del consejero privado Fadeyev y de la princesa Dolgoruky, pariente de la familia imperial. Entre sus antepasados se encontraba la condesa francesa Plessy.
Sangre de la más pura cepa corría por sus venas, una niña
descendiente de Pedro el Grande, primer
Romanov que llegó a Zar de todas las Rusias.
La familia Fadeyev sufrió serios reveses económicos, por lo que su infancia no transcurrió con excesivos lujos, agraviada además por la muerte prematura de su madre a la edad de 27 años.
Nació Blavatsky en plena erupción de una de las peores epidemias de siglos pasados: el cólera. Sus biógrafos resaltan un acontecimiento durante su bautismo que resultaría profética de por sí, a ella que atacaría ferozmente al clero y sus ceremonias. Una niña, pariente suya que asistía al bautizo prendió fuego con su vela a los ropajes ceremoniales del Pope, que resultó gravemente herido.
Desde la niñez, demostró un carácter poco común, despertando inquietudes entre sus parientes y nodrizas, al manifestar que existían unos personajillos en el jardín que nadie más podía ver. El ambiente a su alrededor era cuando menos misterioso, las puertas se abrían a su paso y en los armarios afirmaba que habían duendes, a los que en su edad adulta denominaba elementales, y realizaban para ella las tareas domésticas.
Su personalidad era arrolladora, como buena Leo demostraba dotes paranormales desde la más tierna infancia, despertando todo tipo de temores. En sus paseos sonámbulos se encontraba con seres “ancianos y sabios”, que a lo largo de su vida le impartirían unos conocimientos que pocas personas alcanzan a vislumbrar, los sabios de la Hermandad Blanca, que conducen los destinos de cada humanidad, según Blavatsky.
Se casa muy joven y quizás debido a sus pocos atractivos físicos con un anciano, Nikifor Blavatsky, Vicegobernador de Erivan y a cuyo apellido no renunciará, pese a realizar posteriores matrimonios.
La ya señora Blavatsky abandona a su viejo esposo y emprende una serie de viajes que la llevan a recorrer diversos países balcánicos y otros de Asia, hasta que se le encuentra en Egipto, tratando de aprender las artes mágicas, mientras trabajaba como amazona en un circo.
Recorrió buena parte de Europa, dando el salto a la conquista americana y según sus biógrafos terminando por pertenecer a una banda de facinerosos en Méjico, país en el que contacta con un hindú discípulo de los grandes maestros y afronta por fin su destino yendo con él a la India.
Será en Londres, posteriormente, donde conocerá a a Kut Humi Lal Sing y bajo su influencia parece que la personalidad de Blavatsky se transforma y llega a saber todo sobre las ciencias ocultas.
En
1.877 publica “Isis sin velo” con éxito de ventas.
La incógnita está servida, pues la obra necesitaría para su
realización de una documentación
de la que la autora supuestamente carecía. Dentro de las especulaciones se
barajan algunas como la intervención de poderes ocultos a su servicio.
Su última obra: “La Doctrina secreta”, su salud ya gravemente deteriorada, sienta las bases para las futuras Escuelas Arcanas del Siglo XX.
Fallece su cuerpo en 1.891 y comienza el mito de un personaje que en la actualidad continúa siendo un misterio para seguidores y detractores.
VOCES IMPOSIBLES - Psicofonías
(C) Iván Hitar 2008